¿Pensando en Adoptar? Revise sus motivaciones

Ser madre o padre debería ser la motivación más fuerte para cualquier persona que quiere tener hijas o hijos.
Sin embargo, aunque resulte difícil de creer, no siempre es esta la razón que mueve a algunas personas a optar por la adopción.

De acuerdo a nuestra experiencia, existen motivaciones que no siempre se consideran válidas desde el punto de vista de lo que implica a nivel psicosocial y emocional, dicho proceso para la familia adoptante, pero sobre todo para la persona menor de edad.

En esta nota, revisamos tres de ellas:

Hacer una buena obra

Para algunas parejas, sobre todo sí han logrado cierto desarrollo económico, han cumplido metas personales, profesionales, han criado hijos que ya son adolescentes o adultos, o que no han tenido por alguna razón, de pronto surge la idea de adoptar como una forma de ofrecerle “a alguien necesitado” la posibilidad de gozar de una familia y mejores condiciones de vida, esperando incluso inconscientemente, así que su acción sea agradecida por el futuro hijo o hija. Está es una motivación inválida puesto que adoptar no es otra cosa que convertirse en padres de hijos o hijas quienes podrían o no encajar en ese ideal de agradecimiento que ellos esperan. Pero mucho más importante es el hecho, que difícilmente existen posibilidades de una adecuada vinculación de padres a hijos y viceversa si en la motivación inicial prevaleció la caridad que hace que exista una visión del que “ayuda” por encima del “ayudado” que no contribuye en nada a construir un vínculo saludable.

Darle a un hijo o hija biológica, un o una hermanita

Algunas ocasiones, padres y madres que ya han procreado, considerando que en “el mundo hay tantos niños sin hogar”, deciden tener otro hijo mediante la adopción con el fin de solventar dos necesidades, procurar que su hija o hijo no crezca sólo y hacer también una “buena obra”.
De igual forma que la anterior motivación, el querer darle un hermanito a otro hijo no es una motivación sana ya que el vínculo fraterno es una consecuencia de la decisión de los padres de ampliar su familia con todas las implicaciones que esto conlleva. Pensar en otro niño como forma de darle compañía al primero es pensar utilitariamente en un ser humano. Los solicitantes deberían cuestionarse qué sucedería si en efecto, sus hijos una vez que la concrete la adopción no congenian como se esperaba?

Ser madre o padre a toda costa

Si bien es cierto, la motivación en este caso, es el deseo de ser papás o mamás, muchas veces, luego de múltiples y hasta dolorosos tratamientos para resolver situaciones de infertilidad e incluso pérdidas durante embarazos que no lograron llegar a término, se presenta la idea de adoptar como la última posibilidad. En estos casos es necesario que las y/o los solicitantes hayan tenido un tiempo de elaboración del duelo que implica el aceptar la imposibilidad de procrear, en lo posible con acompañamiento profesional.

Es muy poco probable que solicitantes con motivaciones como las expuestas anteriormente, resulten idóneos por la autoridad competente, pero si lo fueran, corren un riesgo enorme de desencanto, de desmotivación y frustración en caso que la adopción llegara a concretarse.

Una vez que se enfrenten a la realidad de lo que significa ser padres por este medio, sus perspectivas idealizadas entrarán sin duda en controversia con lo que estarán viviendo en su realidad concreta. Lo peor de todo, es que sí las motivaciones que se tienen para adoptar, no responden a deseos sanos de ejercicio de la parentalidad, quienes sufrirán el impacto en mayor medida, serán los hijos o hijas que puedan llegar a hacer parte de la familia en caso, que los filtros fallen y la adopción llegue a darse sin identificarse riesgos en las motivaciones.

Por eso es de suma importancia que los solicitantes estén absolutamente conscientes de sus motivaciones que subyacen a su deseo de adoptar y que en caso de ser necesario, los solicitantes deberían tener apertura a la atención profesional para resolver cuestiones personales que puedan afectar negativamente su intención de adoptar o en todos los casos, es necesario reconocer con franqueza si es la adopción verdaderamente una alternativa con la que se visualizan logrando su sueño de ser padres o madres.

En estos procesos, ser honestos consigo mismos es fundamental para que el proceso de adopción de principio a fin esté bien situado dentro del proyecto de vida de los y las solicitantes. De este modo es posible vivir y disfrutar la espera del hijo o la hija como lo hace cualquier mamá o papá.

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3 Comentarios

  1. ¿Usted me podría dar un ejemplo concreto de una razon valida para adoptar?

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    • Don Jason, la razón más válida para adoptar es tener un deseo genuino de ser padre o madre. No por hacer el bien, no por caridad, no pensando en compartir “todo lo que la vida me ha dado con alguien necesitado”. Ese deseo genuino sale a la luz en los proceso de evaluación psicosocial que se realizan en el proceso de adopción. Es muy importante que esta sea la principal motivación, porque cuando las motivaciones son otras como las que menciono, los procesos de adopción se autosabotean y no terminan bien ni para los solicitantes, ni para las personas menores de edad.
      Saludos.

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  2. Mi esposo y yo estamos considerando desde hace meses la adopción, somos una pareja “treintona” y deseamos ser padres de niños biológicos y adoptados (si es la voluntad de Dios), esto independiente a que podamos o no tener hijos biológicos. Concretamente, es viable que podamos iniciar un proceso de adopción en estas condiciones? Sabiendo que por cuestiones de tiempo podrían ser simultáneas. podremos ser “elegibles” como padres adoptivos? Gracias por la ayuda.

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